Resulta que hice mis primeras berenjenas en escabeche. Y seguro usted, señor lector, se está preguntando como algo tan pavote me hizo el día. Y si, es así. Pregúntese menos y alégrese más.
Me pareció que en estos momentos de bombardeos en Gaza, de paros portuarios en Rosario, de aumentos del 114% en los parquímetros, lo mejor es defender la alegría. Como se pueda.
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias ...
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias ...
Lo dijo Benedetti. Yo lo intento.
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